domingo, 2 de diciembre de 2012

Y tal vez sí queramos decirlo


1
"No todo fue naufragar"

2
"Vivir era búsqueda y no una guarida"

3
"Por haber creído que amar era el verbo más bello..."







Me pregunto si el orden debió ser otro. En todo caso, existió uno y se parecía bastante a este: 

1
viniste a preguntar algo sobre el invierno, sobre cómo éste escogió su límite en los ojos que se buscan y logró reparar un juego de estufas averiado porque así se lo habían pedido sus dueños.

2
Citaste a algún autor reconocido, divagando sobre la necesidad de confiar en que los trazos que se salen del papel van a ser vistos por alguien, estimados por alguien. Yo no pensaba en nada, cuando tengo los pies helados en mi mente existe un único deseo insatisfecho: regresar a casa. 

3
No fuimos suficientemente cautos como para contemplar esa posibilidad. 

4
Deberíamos habernos marchado inmediatamente, asegurarnos de que allí -y allí es sólo una manera cobarde de decir entre ambos- jamás podría florecer nada. 

5
Adorar patéticamente el rito de la sangre hubiera significado, a todas luces, un exceso; pero lo habría facilitado todo: el daño es buena brújula si uno quiere empezar a despedirse.

6
También podríamos haber sido tenaces, fugitivos, racionales; habernos extrañado como un contorsionista de circo añora los ojos que le miran intensa y vorazmente desde las gradas, unos ojos con los que -él lo sabe mejor que nadie- no se cruzará de nuevo.

                                                                             *

Sí, quizá el no principio hubiera sido un mejor orden de las cosas. 

viernes, 30 de noviembre de 2012

(i)

Regresó con las pupilas llenas
y eso siempre escuece en la garganta

(porque el dolor sí,
el dolor desfigura los sentidos,
configura los sentidos).

                    *

Hay maneras de morir en Occidente
pero se oculta la sangre,
pero se adora lo aséptico,
pero la muerte es frágil
como un ramo de flores.

Entonces el polvo es sólo para los niños sucios,
para los cuerpos sucios,
para los mundos sucios tejidos de fronteras,
acuerdos bilaterales, resoluciones de la ONU,
un transcurrir de heridas y de gasas.
El hedor a orín de los orfanatos,
los enfermos mentales saludando en la puerta,
las vendedoras de abalorios,
el agua para desentumecernos,
la danza de los cuervos sobre el río:
la maravilla aquí es no olvidar la muerte,
la Humanidad pariendo
aunque después
reniegue de sus vástagos.



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Tu día

Ha amanecido el día en lámparas de aceite,
palabras que rezuman un hambre
de hogaza y dignidad.

Mañana es tiempo de equipaje,
te he nombrado hoy,
han dicho:
92 años.
(No importa,
ahora que desconoces
la rutina del reloj).

También yo voy a marchar,
pero no al barro-vientre de la tierra;
sobre el motor helado
de un avión
-es frío lo que arde,
acuérdate-
pienso escindir el cielo en dos mitades.


el deseo es regresar,
siempre regresar,

al tiempo de las velas.


domingo, 11 de noviembre de 2012

Dije adiós a las calles que dan al mar,
a la acera que se arroja sobre el azul inmenso.
Y cantaron dos niños con las manos mojadas:
acude aquí garganta de los peces
y no nos dejes solos.



sábado, 3 de noviembre de 2012

(Suite francesa, Irène Némirovsky)

"Se oían cañonazos bastante lejanos, pero, a medida que se acercaban, todos los cristales temblaban en respuesta. En habitaciones cálidas con las ventanas cuidadosamente tapadas para que la luz no se filtrara fuera, nacían criaturitas, y su llanto hacía olvidar a las mujeres el aullido de las sirenas y la guerra. En los oídos de los moribundos, los cañonazos parecían más débiles y carentes de significado, un ruido más en el siniestro rumor que acoge al agonizante como una ola. Acurrucados contra el cálido costado de sus madres, los pequeños dormían apaciblemente, chasqueando la lengua con un ruido parecido al cordero al mamar. Los carretones de las vendedoras ambulantes, abandonados durante la alerta, esperaban en la calle, cargados de flores frescas."



martes, 23 de octubre de 2012

En cinco horas estarás cogiendo el metro. Una muchacha con ojeras marcadas y una bandolera marrón de piel sintética reposando sobre su hombro derecho. También ceniza.
                                                                               
                                                                    *

Ceniza y copo de nieve;

o la avidez del fuego desdibujando un cuerpo sin latido.

A veces tú me absorbes con tu boca y soy también el frío de los muertos, 
                                                   

                                                      comisura de flores
                           
                                                      que niega toda luz.

jueves, 18 de octubre de 2012



                                                                                     (Of mice and men, John Steinbeck)

"I see hundreds of men come by on the road and on the ranches with their bindles on their back and that same damn thing in their heads. Hundreds of them. They come, and they quit and go on; and every damn one of them has got a little piece of land in his head. And never a God damn one of them ever gets it. Just like heaven. Everybody wants a little piece of land. I read plenty of books out there. Nobody never gets to heaven, and nobody never gets no land. It’s just in their head. They're all time talking about it, but it's just in their head".