"Now, I can't go back to what was, baby".
miércoles, 20 de febrero de 2013
martes, 12 de febrero de 2013
jueves, 7 de febrero de 2013
Decías: "la paz es un anuncio de viajes". Nunca amaste cargar con fardos ni con maletas demasiado pesadas -quien parte siendo niño olvida que el hogar es sólo inamovible en la memoria-; con el tiempo llegué a pensar que preferías la serenidad de lo ya construido frente a todo eso que llamabas sueños de cartón piedra. "Demasiados pájaros en la cabeza, eso pasa", repetías a veces viendo el telediario, a veces cuando hablábamos de propósitos y deseos por alcanzar, y a veces a solas, a modo de retahíla inacabable.
Jamás vi una foto de tu sonrisa, generosa y confiada, en tus cursos de párvulo o jugando en un campo de trigo o estrechando a la mujer que te prestó su vientre para sembrar futuro. Me empeñé en buscar alguna instantánea del día de vuestra boda, quise saber qué temor o qué dicha se escondía en vuestro gesto, pero no encontré nada. El pueblo estaba lejos de estudios fotográficos, me repetiste muchas veces, intentando saciar mi insistencia infantil, mi casi obsesivo empecinamiento.
*
Qué poco puedo ser del fondo de tu rostro.
miércoles, 30 de enero de 2013
lunes, 28 de enero de 2013
Cuando el fin llega antes que el principio
presiento cúmulo de horas
asfixiadas antes de nacer.
Amaso las pestañas,
arcilla espesa y cáñamo,
para no ver el mundo.
Cuando el fin llega antes que el principio
no escucho
gorjeo de nubes
o tañir de alas en la orilla;
es un estorbo sucio la piel
-una frontera-
las fronteras no están entre el sujeto y los otros,
las fronteras son entre el sujeto y su carne.
Pero también se erige como límite
esta distancia recta hasta tus ojos.
presiento cúmulo de horas
asfixiadas antes de nacer.
Amaso las pestañas,
arcilla espesa y cáñamo,
para no ver el mundo.
Cuando el fin llega antes que el principio
no escucho
gorjeo de nubes
o tañir de alas en la orilla;
es un estorbo sucio la piel
-una frontera-
las fronteras no están entre el sujeto y los otros,
las fronteras son entre el sujeto y su carne.
Pero también se erige como límite
esta distancia recta hasta tus ojos.
miércoles, 23 de enero de 2013
Bajo una pequeña estrella
"Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me
equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la
memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
de un
minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de
la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de
tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de
ellos,
cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica
porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
y que me esfuerce después para que parezcan ligeras".
Wislawa Szymborska,
traducción de Abel A.Murcia.
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