lunes, 26 de agosto de 2013

En las ciudades nuevas aún no sabes qué baldosín bien valdría un esguince. No conoces las calles, ni las líneas de autobús, ni dónde sería mejor no adentrarse si tu seguridad es tu primer principio. No conoces las cafeterías donde vale la pena detenerse ni los bares que te robarán algunas horas más de las que imaginaste. Ningún espacio te recuerda a nada en especial, quizá algún monumento, una plaza, una fuente, algún vestido con demasiado vuelo; pero aquí no olvidaste nada, aquí nadie te hizo apretar las muelas de rabia o de alegría.  Nadie te rozó el hombro para decirte que habías olvidado tu paraguas en el perchero de la facultad ni te dio los buenos días con una convicción tal que de inmediato lo fueron.

Desconoces la exactitud con que los jardineros recogen las ramas y las colillas, la frecuencia con que un conductor aprieta enfurecido el claxon. Aún no has probado el plato que te hará asidua a un restaurante ni el súper donde ajustarás una y mil veces la lista de la compra cuando gula y bolsillo no hagan migas.


Tampoco sabes nada sobre los afectos. Ni las normas sociales que establecen cómo se debe saludar, qué número de besos marca el protocolo o con qué intensidad debe uno apretar la mano que le tienden. Ahora sólo conoces una cosa: qué atardecer fue el primero en llenarte los ojos de posibles.


miércoles, 21 de agosto de 2013

siempre he querido ser el cemento
que aguanta el peso de la gente:
soy la eterna confirmación de la nada.

(...)
me desangro y no sé hacer
otra cosa al mirarte.

Crujido, Princesa Inca


domingo, 14 de julio de 2013

La ligereza sobre los hombros, el pensamiento despejado, algunos recuerdos que descansan en un lugar sin luz, esperando a que seas capaz de mirarlos sin cegarte. No siempre cerrar maletas significa cerrar etapas pero a veces sucede que lo que espera más allá de las terminales de aeropuertos alberga un futuro hasta entonces insospechado. Puedes extender las manos e intentar abarcarlo, pero siempre, siempre, excederá tu capacidad. Sin embargo, te permitirá también percibir la esperanza que queda justo al otro lado, atisbar el cese de tantas cosas que hoy por hoy es imposible que nombres sin vértigo. Te brindará la oportunidad de curar, de crear, de contemplarte sin tanto barro en los zapatos para marchar sin peso. Entonces, en ese único punto, cerrar maletas sí significará cerrar etapas y habrá algunas en las que convendrá tirar para siempre la llave del candado.


Fotografía de Alfredo Gómez



lunes, 8 de julio de 2013

Sucede que

NO HAY NADIE, ponía en el caparazón.
-¿Cómo puede ser?- los labios de Momo temblaban-. No puede haber desaparecido todo; todo lo que había...
Lentamente apareció en la espalda de Casiopea:
SE FUE.
Por primera vez en su vida, Momo entendía lo que eso significaba. Se sintió más triste que nunca.
-Pero yo -murmuró atónita-, estoy yo.
Habría llorado, pero no podía.
Al cabo de un rato se dio cuenta de que la tortuga le tocaba el pie descalzo.
YO ESTOY CONTIGO, ponía en el caparazón.

Momo, Michael Ende

sábado, 6 de julio de 2013

.

morimos uno a uno
sin saber que todo está muriendo (...).

Tabula rasa,
Nuria Ruiz de Viñasperre y Ana Martín Puigpelat

viernes, 31 de mayo de 2013


"Aún pareció que podríamos abrirnos paso entre el gentío, que en un momento estaríamos juntos. Tan inevitable, sin embargo, como que seguiríamos nuestro camino. Y eso hicimos. No hubo un grito entrecortado, ni una mano en el hombro cuando llegué a la acera. Sólo el destello que capté en uno de sus ojos, apenas más abierto que el otro. El ojo izquierdo, tal como lo recordaba, siempre el izquierdo, que le daba aquella expresión de extrañeza, alerta y asombro, como si se le acabara de ocurrir una idea tan descabellada que diera risa.

Para mí fue igual que cuando me marché de Amundsen en aquel tren, todavía aturdida y perpleja. 

La verdad es que en el amor nada cambia demasiado".

Mi vida querida, Alice Munro



miércoles, 22 de mayo de 2013

Ajuar para una boda



una novia pintada
extenuación
antes del brindis.

Acerca de la nieve
alguien dijo:
blanca, fría.

pero se dice himen
y hay quien piensa
también
metálico argumento:
castidad.

Toda la sangre
esparcida,
habitación ajena:
se consagra el dolor
y nadie gime.